
Walt Whitman (1819 - 1892)
"Canto a mi mismo". Primer capítulo.
Me celebro y me canto a mí mismo.
Y lo que diga ahora de mí, lo digo de ti,
porque lo que yo tengo lo tienes tú
y cada átomo de mi cuerpo es tuyo también.
Vago... e invito a vagar a mi alma,
vago y me tumbo a mi antojo sobre la tierra
para ver cómo crece la hierba del estío.
Mi lengua y cada molécula de mi sangre nacie-
ron aquí, de esta tierra y de estos vientos.
Me engendraron padres que nacieron aquí,
de padres que engendraron otros padres que
nacieron aqui,
de padres hijos de esta tierra y de estos vientos
también.
Tengo treinta y siete años. Mi salud es perfecta.
Y con aliento puro
comienzo a cantar hoy
y no terminaré mi canto hasta que me muera.
Que se callen ahora las escuelas y los credos.
Atrás. A su sitio.
Sé cuál es su misión y no lo olvidaré;
que nadie lo olvide.
Pero ahora yo ofrezco mi pecho lo mismo al bien
que al mal,
dejo hablar a todos sin restricción,
y abro de par en par las puertas a la energía
original de la naturaleza desenfrenada.

Arroyo en Burbia junto al Acebalín. Mayo 2010.
Tantas veces había oído hablar de Whitman y de la fuerza de sus textos y del amor que sentía por la naturaleza y por la tierra, que alguna vez tenía que ser que lo disfrutara. Un libro para leer bajo un buen árbol, y meditar.
Rober