


Un lugar para hablar de otros lugares
A más de 4.000 m pocos animales viven. Y pocas personas. Un reino que parece mineral y desértico.
Cuándo parece que algo no puede empeorar, empeora … en el reino mineral se ubica un tremendo desierto de Sal, el más grande del mundo… pero eso es otra historia (http://elviajedelcronopio.blogspot.com/2009/04/sal.html) .
Conejo andino
El paisaje aparentemente estéril del altiplano guarda algunas sorpresas, mamíferos curiosos y extraños (si fuese creacionista diría que fueron creados de última hora… pero me acabo de medir y tengo dos dedos de frente ergo no soy creacionista) … y cómo no, el rey de Los Andes (http://elviajedelcronopio.blogspot.com/2009/01/el-cndor-pasa.html)
Nunca imaginé encontrarme Flamencos (si Rober, empezaré con pájaros) en un desierto de sal a más de 4.000 m de altura. ¡No sólo hay una especie, si no que hay tres! Durante la época de cría depositan sus huevos sobre cúmulos de Sal en la Laguna Colorada. El de la fotografía se paseaba tan campante por el salar… (disculpad la
pobre calidad de la foto).
Flamenco
Otro animales resultan curiosos por la extraña mezcla que ofrecen, a caballo entre ardilla, conejo y cobaya, encontramos a la vizcacha (Lagidium viscacia) de la familia de las chinchillas. Es huidizo, y según afirman, delicioso... sólo lo cató el objetivo. Este ejemplar habitaba el Volcán Tunupa, en pleno salar de Uyuni.
Sin duda la fauna andina mas popular y mediática son los camélidos, con varias especies, de las cuáles las más domesticadas son las llamas (Lama glama). Más gráciles y salvajes son las Vicuñas (Vicugna vicugna), protegidas por el gobierno y que se pueden esquilar si más tarde se liberan.
Vicuña
En definitiva, como bien decían en Parque Jurásico -…la vida se abre paso…- e incluso en desiertos de sal hirvientes en el día y helados en la noche, a 4.000 m de altura, incluso ahí la vida abre sus puertas (quizás más pequeñas o ajustadas) para que como siempre pase no quien quiera, si no el que pueda.
Llama
Saludos y no dejéis de visitar éste maravilloso Blog.
Marcos García Vecín- Bolivia
Hace más o menos un año pasé unos meses (haciendo daño) en la tierra de campos palentina, teniendo así la oportunidad de conocer mejor esta zona de bastas llanuras cerealistas derivadas de la agricultura intensiva y la deforestación desmesurada practicadas desde antaño. A pesar de lo antropizado del terreno, atesora además de un gran número de especies faunísticas, paisajes prodigiosos difícilmente observables fuera de esta comarca.
La avutarda común, muy vulnerable, es relativamente fácil de observar en tierra de campos. Se debe respetar una distancia elevada para hacerlo ya que los machos se exhiben durante décadas en el mismo lugar, pudiendo las molestias (junto con la alteración del hábitat) provocar la desaparición del grupo reproductor en la zona.
Grupo de avutardas comunes (Otis tarda)
La laguna de la Nava es un humedal estepario incluido en esta comarca de especial importancia para anátidas y limícolas en la invernada y en los pasos migratorios.
Con escasas excepciones, todas estas aves se ven amenazadas por la alteración del hábitat y la intensificación agrícola, con el empleo desmesurado de herbicidas y plaguicidas y la eliminación de extensiones de vegetación natural y linderos.
Rober Azadinos
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Espero que disfruteis con este artículo tanto como lo he hecho yo, muy buen texto y muy buenas fotos... con mucha carga científica. Muchas gracias por la colaboración Rober, y estoy seguro de que poco daño hiciste, y aunque así fuera, seguro que con mas criterio que muchos.
Alzó su mirada y abrió los oídos:
En frente suyo, una pelirroja hablaba acerca de la biología del urogallo mientras 200 alumnos miraban sin perder detalle, rasgando el papel frenéticamente bolígrafo en ristre.
Recostándose en su butaca y poniéndose cómodo (todo lo cómodo que uno puede estar en un aula de zoología) decidió empezar a prestarle atención a la pelirroja.
Diez minutos después volvía a estar durmiendo como un angelito (sabido es que los angelitos, sin sexo, solo duermen y juegan al mus, consiguiendo algún milagro a los pares de vez en cuando). El problema fue que esta vez no pudo volver a su anterior sueño, en el que era Cristóbal Colón y estaba a punto de descubrir no se que ... ¡Esta vez se había convertido en un urogallo!
Rápidamente maldijo a la pelirroja por haber metido esa idea en su cabeza, y acto seguido comenzó a arrancarse piojos con el pico. Por lo menos la clase podría haber tratado sobre los monos, así sería una compañera quien le despiojase....
Decidió tomarse la situación con calma y, teniendo en cuenta que solo se trataba de un sueño, disfrutar de su nueva condición de gallo de monte. Miró alrededor y notó que se hallaba en el interior de algún bosque apartado, grandes robles, arces y acebos le rodeaban.
-Así que no hay duda, me encuentro en la Cordillera Cantábrica, porque si fuera un urogallo pirenaico me rodearían pinos silvestres, y no acebos.
Estaba solo (esto era más bien normal, ya que solo quedan actualmente unos 450 urogallos en toda la Cordillera) y no oía ningún ruido a su alrededor. Miró sus pies y vio que se habían convertido en garras de tres dedos. Esto también es una característica de su especie, que había perdido el cuarto dedo hace unos cuantos millones de años, por culpa de un barbudo, un tal Darwin.
Obligado a caminar de puntillas, decidió alejarse de allí y comer unas cuantas bayas de acebo. Estaban bastante ricas y como siendo humano no hubiera podido ni probarlas (para nosotros son venenosas) se dio un buen atracón.
Cuando acabó cloqueó un poco escuchándose a sí mismo, al fin y al cabo nunca antes había oído un urogallo, y se dispuso a probar sus alas. Con un fortísimo ruido de aleteo, notó que elevaba su rechoncho cuerpo, aunque pronto intuyó que su especie no podía recorrer grandes distancias volando sin cansarse (maldito Darwin) así que se posó de nuevo en un pequeño claro del bosque.
Este claro media aproximadamente 20m de largo por 10 de ancho, y estaba bastante escondido. Rápidamente supo que estaba en un cantadero, y loco de alegría empezó a cantar, pavoneándose y rascando el suelo con sus garras.
Al cabo de un rato notó que había alguien más en el cantadero, casi cegado por la intensidad de su propio canto (el taponazo), no oyó acercarse a una preciosa urogallina. Tenía un cuerpo de escándalo, y el pico se le cerraba un poco torcido, dándole un aire de candidez que le hizo perder los papeles.
Se pusieron al cortejo enseguida, y como tenía la suerte de ser el único macho en 50 Km. a la redonda (dudosa suerte) no tardó en llevársela al nido.
No sé si sabéis como se aparea un pájaro, pero resulta que no era tan divertido como él estaba esperando. Aún así, fecundó los huevos en un último esfuerzo, antes de, por fin....¡despertar!.
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Mucha suerte a los nuevos urogallos, ¡ojalá no seáis solo un sueño!
Robert